Estaba un señor muy pobre en la iglesia y le decía a Jesucristo: -¡Por favor, dame algo de comer! Y de repente le cae un trozo de carne y la engulle rápidamente. Le pide otro trozo y le cae otro trozo de carne, le pide más comida y le cae otro trozo. Cuando ya está lleno, le dice: - Ya no me des más, que no quiero. Pero le cae otro trozo, entonces mira para arriba, y era un leproso que decía; me quiere, no me quiere…y a la vez se arrancaba los dedos.