En los años sesenta el pequeño fabricante de automóviles británico AC se vio en la necesidad de sustituir el anticuado motor de seis cilindros en linea que montaba su deportivo AC Ace por una motorización más moderna y potente, para ello miró al otro lado del atlántico y reclutó a Carroll Shelby para la tarea de acoplar potentes motores V8 americanos al ágil y ligero deportivo inglés. El resultado sería uno de los deportivos más brutales de todos los tiempos, el Shelby AC Cobra.